¿Alguna vez habéis sentido ese vacío existencial frente al catálogo de Netflix, Prime Video o cualquier plataforma o cadena sin saber qué elegir, para acabar pinchando en ese episodio que ya os sabéis de memoria? No os sintáis culpables porque en realidad todos tenemos nuestro "lugar feliz" seriéfilo. Porque hay series que son como esa sudadera vieja y desgastada, que no importa cuántas cosas nuevas te hayas comprado, que siempre vas a elegirla porque es la que mejor te queda. Por eso hoy, he decidido ponerme nostálgica (pero con criterio) para repasar esas cinco ficciones a las que siempre recurriría cuando no sé qué vea, ya sea por sus giros imposibles, sus villanos carismáticos o porque, simplemente, me hacen sentir bien.
Si hablamos de volver a un sitio, tenemos que hablar de la isla más famosa de la televisión. Volver a ver Lost (ABC) es un ejercicio de masoquismo maravilloso donde, a pesar de saber que el final dividió al mundo más que la pizza con piña, no puedes evitar dejarte atrapar por el misterio de la escotilla una vez más. Lo que engancha de esta serie no son solo los osos polares o los viajes en el tiempo, sino la construcción de unos personajes tan rotos y humanos que terminas considerándolos tus amigos. Revisitándola descubres detalles que se te escaparon la primera vez (sí, esos números están en todas partes) y te das cuenta de que, en el fondo, nunca se trató de salir de la isla, sino de cómo Jack, Kate, Sawyer y compañía necesitaban perderse para encontrarse a sí mismos. Ya sabéis que es la primera serie que recuerdo haber visto y con la cualpable (en parte) de que ame tanto este mundillo. Y solo por eso, tenía que estar en este post.
Forever (ABC) es esa joyita cancelada injustamente que guardamos en el corazón como un tesoro prohibido. Fue uno de los grandes descubrimientos que hice aquel año y uno de los contenidos más leídos de este blog. Porque sí amigos, la historia del Dr. Henry Morgan, el forense inmortal que busca desesperadamente una forma de morir mientras resuelve crímenes en Nueva York, es el equivalente televisivo a una taza de chocolate caliente. Siempre va a ser reconfortante. Engancha porque mezcla el procedimiento policial clásico con una elegancia británica y un toque existencialista que fascina a cualquiera, y lo cierto es que volver a verla es disfrutar una y otra vez con la química entre Henry y Abe, y suspirar por esa narrativa pausada y romántica que quizás ya no se lleva tanto. Es la serie perfecta para cuando necesitas algo inteligentey con un protagonista que tiene más clase que todo nuestro armario junto.
The Vampire Diaries (The CW) es la típica serie que perfectamente podría estar en la lista de Guilty Pleasures, pero ¡seamos sinceros! da igual cuántos años pasen, que el triángulo amoroso entre Elena y los hermanos Salvatore va a seguir teniendo un magnetismo inexplicable. Volver a Mystic Falls siempre es bien, y sorprendentemente, aguanta el tipo gracias a un ritmo frenético donde pasaban más cosas en un episodio que en temporadas enteras de otras series. Lo que nos mantiene pegados a la pantalla es esa evolución constante de sus personajes (mención especial a Caroline Forbes, la reina de los arcos de redención) y, por supuesto, la presencia de villanos tan magnéticos como Klaus Mikaelson. Es la serie ideal para cuando buscas drama adolescente elevado a la enésima potencia, giros sobrenaturales que no viste venir y una banda sonora que marcó a toda una generación.
Hay que reconocer que en nuestro país también tenemos series muy, muy buenas y La Casa de Papel (Antena 3, Netflix) es el mejor ejemplo de ello, y el "comfort show" de la acción por excelencia porque el Profesor siempre tiene un as bajo la manga y nosotros siempre queremos creerle. La razón por la que engancha tanto, incluso en el tercer o cuarto visionado, es ese espíritu de Resistencia y el carisma arrollador de personajes como Berlín o Nairobi. Es una partida de ajedrez constante contra el sistema que nos hace sentir parte de la banda, y volver a verla es revivir esa tensión eléctrica y esos "cliffhangers" que te obligan a ver el siguiente episodio aunque sean las tres de la mañana.
Por último, pero no por ello menos importante, tenemos un trauma familiar y humor negro de la mano de Malcolm Bright y su encantador pero aterrador padre, "El Cirujano". Prodigal Son (FOX) es esa serie que se siente como un abrazo algo perturbador. Nos atrae por su estética gótica moderna y esa relación paternofilial que redefine el concepto de "familia tóxica". Volver a verla es disfrutar de la actuación magistral de Michael Sheen y dejarse llevar por casos procedimentales que rozan lo bizarro. Es dinámica, es visualmente impecable y tiene ese toque de originalidad que te mantiene despierto y entretenido, recordándote que, comparado con los problemas de Malcolm, tu cena de Navidad con tus suegros no es para tanto.
Al final del día, no importa cuántos estrenos se amontonen en nuestra lista de pendientes, siempre habrá un hueco para esa serie o episodio que ya conocemos. Porque volver a ver una serie no es falta de imaginación, es la seguridad de saber que la historia nos va a dar exactamente lo que necesitamos en ese momento. Así que, preparad las palomitas, buscad vuestra plataforma o cadena de confianza y dejaos llevar de nuevo por esos mundos que ya forman parte de vuestro ADN seriéfilo. ¿Por cuál de todas vais a empezar hoy? ¿Cuál es esa serie a la que tú recurrirías siempre?.
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