Después de años de rumores y debates infinitos en redes sociales, por fin tenemos los primeros detalles sobre la serie de Harry Potter para HBO. La sensación general al ver estas primeras imágenes y los detalles del documental es de un alivio inmenso. Parece que la producción ha entendido que no necesitábamos una copia de las películas de Warner, sino una oportunidad de volver a casa pero esta vez prestando atención a los rincones que antes pasamos de largo. Se nota un cariño casi obsesivo por los detalles, con un equipo que parece haber leído los libros tantas veces como nosotros, buscando que la magia no sea algo "puesto encima", sino algo que se siente vivo, antiguo y sobre todo, muy real.
Lo que más me ha gustado de este primer contacto es cómo están jugando con la nostalgia pero dándole una identidad propia. No están intentando borrar nuestro recuerdo de Daniel Radcliffe o Emma Watson, ni tampoco copiarlo, sino que nos están invitando a conocer a un Harry, un Ron y una Hermione que se sienten mucho más cercanos a los niños que imaginamos mientras leíamos las páginas de J.K. Rowling. Es un proyecto que se siente grande, pero a la vez muy íntimo, y eso es exactamente lo que una serie de televisión puede darnos frente a las limitaciones de tiempo del cine.
Lo primero que llama la atención es el cambio de imagen. El nuevo logotipo se aleja de ese estilo tan marcado de las películas para ofrecernos algo más sobrio y elegante. La gran "H" central, rodeada de detalles naturales como ramas, nos da una pista de por dónde van los tiros, de que ahora la magia está conectada con la naturaleza. Es curioso porque, aunque muchos echaremos de menos la tipografía de las películas, este nuevo escudo de armas se siente más "de verdad", como si realmente pudiese ser el emblema de una institución británica con siglos de historia. Además, me encanta ese toque dorado y fino porque creo que le da un aire de importancia que le sienta de maravilla a esta nueva etapa.
Un punto que me tiene ganada y me genera curiosidad es la decisión de mantener la historia en los años 90 y de una forma muy estricta. En el tráiler y el documental vemos un contraste brutal entre el mundo de los Dursley y el mundo mágico. Han recreado la casa de Harry con un detalle asombroso, incluyendo esos tonos de la época. Pero el toque maestro está en la alacena de Harry porque tiene detalles tan mundanos que nos recuerda que Harry era un niño normal en un mundo gris antes de descubrir su destino. Ese toque melancólico y vintage hace que la transición a Hogwarts sea mucho más potente y mágica.
Aquí es donde HBO ha sacado pecho. En lugar de abusar del ordenador, han apostado por animatrónicos y efectos prácticos que te dejan con la boca abierta. Ver que han hecho lechuzas reales con miles de plumas puestas a mano o que han creado una rata mecánica para que Scabbers pueda morder a Goyle en el tren (un detalle del libro que me encanta que puedan recuperar) es una maravilla y de alguna manera eso hace que todavía nos sintamos más espectantes y emocionados por ver la serie. Incluso criaturas que daban un poco de "cosilla" en los libros, como los gusarajos con su baba o los nuevos cangrejos de fuego, se ven tan reales que casi puedes sentirlos y olerlos. Esto va a hacer que el mundo mágico no parezca un dibujo animado, sino un ecosistema vivo, porque volvemos a lo de antes, se han tomado muchas molestias para que todo en la serie parezca real como si cualquiera de nosotros pudiésemos vivir en nuestras propias carnes.
Quizás a veces en las películas podías sentir que las habitaciones eran lugares sueltos e independientes (otras veces no, es verdad), y en esta ocasión están construyendo para la serie los decorados de manera que todo esté unido. El gran comedor, el vestíbulo y las escaleras forman un conjunto real. En el análisis del documental se ve cómo quieren que la cámara siga a los niños por los pasillos sin cortes, para que sintamos que Hogwarts es un edificio enorme donde te puedes perder de verdad. Además, han incluido detalles que solo los muy fans pillaremos, como tiendas del Callejón Diagon que solo aparecieron mencionadas una vez en textos antiguos de la autora. Es, sin duda, el nivel de profundidad que la saga se merecía.
En definitiva, lo que nos han dejado ver hasta ahora no es solo un despliegue de presupuesto, sino una declaración de intenciones en toda regla. Se nota que HBO no quiere simplemente contarnos la misma historia otra vez, sino que busca que la redescubramos. Al apostar por esa mezcla de tecnología punta con efectos tradicionales, y al respetar tanto los pequeños detalles de los libros que el cine tuvo que dejar fuera, están construyendo una versión que se siente fresca pero que, al mismo tiempo, huele a papel de libro nuevo.
Personalmente, me quedo con la sensación de que por fin vamos a ver ese mundo mágico "sucio", real y lleno de texturas que J.K. Rowling describió hace ya casi treinta años. La serie parece tener el tiempo y las ganas de pararse a mirar lo que ocurre entre clase y clase, en las salas comunes o en los pasillos oscuros del castillo. Ahora solo nos queda esperar a que llegue el estreno, pero si mantienen este nivel de mimo y respeto por la obra original, creo que todos estamos preparados para volver a casa. Sacad el billete para el Expreso de Hogwarts, porque este viaje promete ser inolvidable.
¿Qué os ha parecido a vosotros este primer vistazo? ¿Hay algún detalle del libro que estéis deseando ver en pantalla?








