Después de un final de temporada que nos dejó a Hannah enfrentándose a uno de los momentos más importantes de su vida y a Goodwin en una situación bastante complicada, Chicago Med regresa tres meses después con un estreno que deja claro desde el principio que en Gaffney las cosas no están precisamente tranquilas.
| Contiene Spoilers |
El tiroteo durante una boda es la excusa perfecta para devolvernos al caos habitual de Urgencias. De repente, Gaffney se llena de heridos y todo el equipo tiene que ponerse manos a la obra, pero lo interesante es que, incluso con todas esas víctimas entrando por la puerta, las verdaderas heridas del episodio son las que llevan nuestros personajes desde hace meses.
Y ahí es donde entra Goodwin. Después de todo lo ocurrido con los historiales médicos de Theo Rabari, Sharon vuelve a encontrarse contra las cuerdas. Miranda Lewis le ofrece una salida bastante clara como la ade abandonar el hospital a cambio de evitar consecuencias todavía peores. Goodwin podría aceptar y terminar con todo de una vez, pero quienes conocemos al personaje sabemos que no va a resultar tan sencillo.
Lo que más me ha gustado es que no se convierte a Goodwin en una víctima que simplemente espera a que otros decidan qué va a pasar con ella. Sigue intentando defender sus decisiones y, aunque pueda haberse equivocado, entiende perfectamente por qué hizo lo que hizo.
El problema es que esta vez las consecuencias no solo afectan a su trabajo, también afectan a su relación con Charles, lo cual me duele en lo más profundo del corazón, teniendo en cuenta que es la mejor pareja de amistad que ha tenido esta serie.
Charles se siente apartado, Goodwin no termina de confiar en él y, después de tantos años de amistad, resulta bastante triste ver cómo dos personas que se conocen tan bien pueden encontrarse en lados completamente diferentes de una situación. Así que solo pido que se reconcilien pronto porque me cuesta verles así de enfadados el uno con el otro.
Mientras tanto, Hannah vuelve a estar en el centro de otra historia que me ha dejado sentimientos encontrados. Ahora que tiene a su hija, debería estar disfrutando de una etapa completamente diferente de su vida, pero la decisión que toma durante su baja maternal demuestra que, por mucho que intente alejarse del hospital, sigue siendo Hannah Asher. Y cuando aparece una situación médica que necesita su ayuda, termina volviendo a involucrarse.
Su relación con Archer también continúa siendo uno de los grandes interrogantes de esta temporada. Tienen una hija, se preocupan el uno por el otro y claramente existe algo entre ellos, pero ninguno parece especialmente interesado en ponerle un nombre. Y, sinceramente, creo que funciona mejor así por ahora, teniendo en cuenta que soy de las que opina que esa relación nunca debió de existir, y que el embarazo fue milagroso porque nunca vimos que se acostasen (o se intuyó).
Por otro lado, tenemos a Frost, que parece estar intentando reconstruir su vida después de la ruptura (porque la actriz no sigue en la serie) y, al mismo tiempo, demostrar que puede avanzar profesionalmente. Y aquí es donde entra Annie Wu, un personaje que creo que puede dar bastante juego durante la temporada, aunque de primeras no me ha caído especialmente bien.
La nueva doctora llega con ambición, seguridad y una forma de hacer las cosas que no parece destinada precisamente a pasar desapercibida. Su presencia puede terminar provocando una rivalidad interesante con Frost y, después de este primer episodio, tengo curiosidad por ver hasta dónde quieren llevarla.
Sin embargo Mallory Sloan, aunque sea la sustituta de Goodwin y eso me repatee, me ha gustado y creo que podría dar mucho juego. Y lo cierto es que siempre es bien ver a Rebecca y Luke juntos, porque para quienes no lo sepan, están casados en la vida real y ya nos dieron momentazos trabajando juntos en Legacies donde interpretaron a Aurora de Martel y Ken.
Y luego tenemos ese final, con la aparición de Doris en casa de Goodwin después de todo lo ocurrido abre una puerta que no esperaba y que, sinceramente, me ha dejado bastante intrigada. No sabemos todavía exactamente qué pretende o qué información tiene, pero después de todo el misterio alrededor de la filtración de los historiales, está claro que todavía nos queda mucho por descubrir.
En definitiva, Chicago Med vuelve sin necesidad de reinventarse y, aunque algunas historias todavía están arrancando, creo que el episodio consigue algo importante, que es el dejarme con ganas de saber qué va a pasar después. No todo me ha convencido por igual, pero sí creo que hay suficientes conflictos abiertos como para que esta temporada pueda dar bastante juego.
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