La Season 11 de Chicago Med ha sido, sin duda, una de las más intensas y transformadoras que hemos vivido en los pasillos del Gaffney desde hace bastante tiempo. Tras una décima entrega que dejó varios frentes abiertos, esta temporada se ha sentido como una verdadera carrera de obstáculos, no solo en lo médico, sino en la profundidad emocional de sus protagonistas. Hemos pasado de la frialdad de los diagnósticos tecnológicos a la calidez y a veces el drama puro, de las relaciones personales que se han cocinado a fuego lento durante meses.
El gran eje de esta temporada ha sido, sorprendentemente para muchos, la dinámica entre Hannah Asher y Dean Archer. Lo que empezó como una tensión incierta terminó convirtiéndose en el corazón de la serie con el anuncio de su paternidad. Ver a un Archer de 64 años enfrentarse de nuevo a la idea de ser padre, mientras lucha con su propia mortalidad en casos médicos complejos, le ha dado al personaje de Steven Weber una capa de humanidad que no sabíamos que necesitaba.
Sin embargo, el embarazo de Hannah siguió su curso, y aunque no ha sido un camino de rosas por esas dudas que tuvo sobre su pasado y el miedo a repetir la historia de su madre, nos ha mantenido con el corazón en un puño hasta ese esperado momento del parto en medio del caos.
Sigo diciendo que metieron mucho la pata creando esta trama que no tenía ningún tipo de sentido, pero después de ver esta temporada me he dado cuenta que el punto débil de los guionistas es precisamente ese mundo de las relaciones amorosas, que claramente, no saben gestionar.
Un claro ejemplo de ello ha sido el Dr. John Frost quien al principio de la temporada tuvo algo con Lizzie, la paramédica de Chicago Fire, para terminarlo sin sentido alguno a los pocos episodios. Tenían química y el apoyo de muchos espectadores de la serie, pero los guionistas dieron un giro inesperado y cortaron de raíz esa relación para emparejarlo con Naomi a la que previamente le había dado calabazas. Este nuevo romance se ha sentido forzado, y aunque haya quienes apuesten por esta pareja, siento que nos han dejado con una sensación de que se desperdició una de las mejores parejas potenciales de la franquicia.
Además, la subtrama de Frost con sus padres y la mujer de la serie en la que participó ha sido entretenida de ver pero no me ha aportado gran cosa más allá de poder comprobar que él se siente solo y que especialmente su padre siempre fue alguien egoísta al que solo le importaba el dinero y no la felicidad de su hijo.
Por otro lado, la dinámica entre la Dra. Lenox y Mitch Ripley ha sido una montaña rusa de tensión profesional que terminó estallando en lo personal. Ver a dos personalidades tan fuertes y, en ocasiones, opuestas intentar encontrar un equilibrio ha sido interesante, aunque nos ha dejado con más dudas que certezas sobre su futuro. Que Caitlin estaba siendo errática a raíz del diagnóstico de su enfermedad, lo sabíamos y nos ha permitido ver una faceta suya que no sabíamos que existía, pero siento que no ha sido del todo creíble que ella dijese estar enamorada de él cuando en ocasiones parecía que lo utilizaba para olvidarse de sus problemas.
Y todo esto ocurrió mientras sentíamos un vacío enorme en los pasillos por la ausencia de Maggie Lockwood. La falta de nuestra enfermera jefa favorita se notó en cada turno y el caos de Urgencias no se gestiona igual sin su mano firme, y su distanciamiento de las tramas principales dejó un hueco difícil de llenar.
Por su parte, el Dr. Charles, ha estado lidiando este año con sus propios demonios de salud mental y el dilema de la inteligencia artificial en la psiquiatría. Ha sido complicado ver como la salud de Daniel se deterioraba a lo largo de los episodios hasta llegar al punto en el que parecía que no iba a sobrevivir al derrame cerebral. Pero lo más indignante de todo ha sido ver al Dr. Rabari quitándoselo del medio para poder ocupar su puesto y creerse el rey del mambo. Ver a Manish Dayal de nuevo tras el final de The Resident me ha hecho especial ilusión, pero no me gustó Devon Pravesh y tampoco me ha gustado Theo Rabari. No sé si seguirá o no en la siguiente temporada, pero si lo hace espero que sea un ayudante más de Charles y no alguien que se lo quiere quitar del medio con arrogancia y malas artes.
Además, el regreso de caras conocidas como Will Halstead y Natalie Manning en momentos clave sirvió para dar ese toque de nostalgia que los fans de siempre agradecemos. Y ha sido bonito que al final de la temporada hiciesen mención a lo que ocurrió al principio con ellos y anunciasen de paso que Natalie había dado a luz al pequeño Patrick James Halstead.
En definitiva, esta temporada ha sabido equilibrar los casos médicos de "urgencia total", como ese apagón eléctrico que paralizó el hospital o el angustiante motín carcelario final, con una narrativa mucho más centrada en la evolución de los personajes. Chicago Med sigue demostrando que, después de once años, todavía tiene pulso para rato, recordándonos que en la medicina, como en la vida, lo más difícil no es salvar un cuerpo, sino cuidar el alma de quienes nos rodean.
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Chicago Med | Novedades sobre la Season 12
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