| REVIEW | Sueños de Libertad Ep. del 617 al 621 - Las Costuras Empiezan a Verse
¿Soy la única que tiene la sensación de que Sueños de libertad está entrando en ese punto en el que algunas tramas empiezan a despegar mientras otras parecen dar vueltas sobre sí mismas? Porque esta semana me ha pasado exactamente eso. He terminado los episodios con la sensación de haber disfrutado mucho de algunas historias, pero también pensando que hay personajes que necesitan un empuje cuanto antes porque corren el riesgo de quedarse estancados. Y lo curioso es que no creo que sea un problema de ritmo. Al contrario. La serie está moviendo muchas piezas a la vez. El problema es que no todas despiertan el mismo interés.
| Contiene Spoilers |
Voy a empezar por Gabriel porque, sinceramente, cada semana me cae peor. Y no porque esté escrito como un villano, sino porque tiene esa capacidad de convertir cualquier problema en una cuestión de orgullo. La crisis de los perfumes ya no es solo una crisis empresarial, sino una guerra personal en la que se niega a reconocer que quizá se equivocó con la reformulación.
Lo peor es que cada vez arrastra a más gente con él. La reputación de la empresa empieza a resentirse, Hugo Brossard ya entra en escena porque la situación se le ha ido de las manos y, aun así, Gabriel sigue convencido de que el resto no entiende su visión. A estas alturas ya no sé si es valentía o simplemente cabezonería, pero a mi me empieza a saturar la cabeza bastante.
Eso sí, reconozco que me sorprendió el detalle que tiene con Beatriz. Porque cuando parece que ya lo tienes calado, hace algo que te descoloca. Otra cosa es que me fíe de él... porque no.
Y hablando de Beatriz... sigo sin saber qué pensar de ella. Hay momentos en los que parece que de verdad se está quitando la máscara y otros en los que estoy convencida de que está jugando una partida que el resto ni siquiera sabe que existe. Esa confesión a Begoña podría haber sido completamente sincera... o la mayor manipulación de la semana. Y ese es precisamente el motivo por el que funciona tan bien, aunque como ya he dicho en alguna ocasión, siento que no avanza y eso me está desencantando un poco bastante.
La que sí me está gustando mucho es la evolución de Damián. Nunca pensé que diría esto hace unos meses, pero se ha convertido en uno de los personajes más interesantes de la serie. Se equivoca como todo hijo de vecino, pero al menos parece aprender de esos errores. Me gustó mucho cómo termina acercando posturas con Pablo porque ya empezaba a cansarme ese enfrentamiento constante entre ambos.
Con respecto a Bianca... qué queréis que os diga, sigo pensando que este personaje ha llegado para remover el avispero. Cada vez veo más señales de alerta en ella que me hacen pensar que está manipulando a Fina de una manera loquísima al ver que a Marta le están entrando unos celos impresionantes. Es más, a veces ciertas cosas que dice y hace son dignas de una loca del coño como las que aparecen en las películas de Antena 3 de los sábados por la tarde.
Y claro, aquí llega el meollo de la cuestión. Cuando Fina regresó, con ese cambio tan abismal en cuanto a vestimenta y caracter dije "uy, me va a gustar esta nueva versión del personaje" pero entonces llega Bianca, comienza a manipularla y otra vez volvemos a tener a la Fina infantil, egoísta y con pataletas, de antaño, que consiguió que un personaje que me gustaba mucho al principio, terminase por cogerle una manía de aupa.
El problema de todo esto es que Marta, como personaje, se está viendo afectada por todo esto. Y es que hemos pasado de tenerla siempre presente, siendo la mejor y mostrando empoderamiento (que para mi esto al fin y al cabo, es lo de menos), a verla reducida como 'la pareja de', mientras se pasea por la fábrica o la casa.
Por otro lado, la historia de Marisol me ha conmovido mucho a pesar de que veía muchos parecidos con parte de la historia de María. Confesarle a Pablo que intentó quitarse la vida era un momento que tarde o temprano tenía que llegar y creo que la serie estuvo bastante acertada al escribirlo desde la vulnerabilidad y no desde el dramatismo. Marisol lleva demasiado tiempo intentando sostener un peso imposible y, por fin, deja que alguien vea cómo está realmente.
Y Pablo... pues sigue siendo Pablo. Hay veces que dan ganas de zarandearlo un poco porque siempre llega tarde a todo, pero también entiendo que esté completamente perdido. Además, su reconciliación con Damián también era necesaria porque el conflicto ya estaba empezando a agotarse, y de alguna manera han cerrado el círculo al hacer que Pablo de alguna manera, se viese en los pies de Damián por un momento, aunque las situaciones fueran diferentes.
Luego están Miguel y Claudia, que yo no sé ni por dónde me da el aire. Me gustan mucho como posible pareja y ahora mismo en términos sentimentales son los que más captan mi atención, pero aunque es cierto que lo interesante es ver a Miguel haciendo frente a ciertas situaciones, lo de hablar de una relación de amor como si de animales se tratara pues hombre.... y por eso no entiendo muy bien el motivo de la ruptura, porque para mi no tiene lógico, ni siquiera tratándose de Miguel.
Aún así, tengo que admitir que me gustó que hablaran con sinceridad y que dejaran claras las cosas sin convertirlo todo en un drama eterno. Ojalá más rupturas así en las series diarias.
Eso sí, Claudia vuelve a demostrar que es de esos personajes que siempre están cuando alguien los necesita. El consejo que le da a Valentina me pareció uno de esos pequeños momentos que muchas veces pasan desapercibidos y que, sin embargo, ayudan a construir mucho mejor al personaje. Aunque también os digo que el hecho de que Andrés y Valentina vuelvan a estar juntos, me da toda la pereza del mundo. Las cosas como son.
La que también sigue creciendo es Paula. Me gustó mucho que rechazara la propuesta de Doña Clara, porque hace unos meses seguramente habría aceptado sin pensárselo, pero ahora transmite la sensación de que empieza a confiar en sí misma. Es un cambio pequeño, pero muy necesario para un personaje que llevaba demasiado tiempo dependiendo de los demás. PERO, el motivo real de su rechazo es Tasio y lo siento pero ni soporto la pareja, ni soporto a estas alturas de la vida a los personajes de manera individual.
Y termino con Mabel y Salva, porque me hacen bastante gracia. Son la prueba de que una pareja no necesita estar al borde de la ruptura para generar conflicto. Ella quiere modernizar la cantina, él es mucho más tradicional y los dos creen tener razón. Son discusiones muy cotidianas, pero precisamente por eso funcionan.
En conjunto, creo que ha sido una semana bastante buena, dentro de lo que cabe. No todo me ha convencido y sigo pensando que algunas historias necesitan avanzar más, pero al menos tengo la sensación de que la serie vuelve a poner el foco donde realmente debe estar: en sus personajes.
Porque al final da igual cuántos secretos haya o cuántas conspiraciones se monten en la fábrica. Si consigues que el espectador quiera sentarse a escuchar a estos personajes una semana más, entonces es que algo estás haciendo bien.
Y tú ¿qué opinas?, ¿estás de acuerdo con lo que comento?. Anímate a dejar tus impresiones en la parte de comentarios, y a visitar el post de los avances de los próximos episodios pinchando en el botón de abajo, pero ¡recuerda!, contiene spoilers.
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