Después de dejarnos con medio team atrapado en un almacén en llamas y habernos tenido un verano entero con noticias a medias de información, Chiacago Fire ha vuelto a nuestras vidas con un inicio de temporada que trae aire freso y desmuestra que aunque todo parezca igual, nada volverá a ser como antes.
| Contiene Spoilers |
Debo confesar que me ha gustado mucho que la serie se retome justo donde se dejó en el final de la S14 y que durante los primeros minutos de episodios te cuenten cómo terminó aquél incendio. Pero todavía me ha gustado más el cómo ha empezado el episodio después de los créditos, con ese salto temporal de 3 meses, mostrando el lugar en el que estaba cada personaje, con un vibe muy del inicio de Chicago Med.
Dicho esto, creo que todos podemos estar de acuerdo en que la situación de Cruz es, sin ninguna duda, lo que más impactante del episodio. Sabíamos que algo gordo iba a pasar con él porque ya se había anunciado que el actor deja la serie tras 15 temporadas, y todo parecía apuntar a que Cruz iba a morir, pero no ha sido así.
Que salga vivo del incendio ya parecía suficiente después de todo lo ocurrido, pero descubrir que su lesión en la columna puede significar que no vuelva a ser bombero cambia completamente las cosas. Y creo que funciona especialmente bien porque Cruz no es solamente un bombero más de la 51. Llevamos muchísimos años con él y hemos visto cómo ha crecido, cómo ha formado su familia y cómo este trabajo forma parte de quién es. Por eso escucharle asumir que, incluso si consigue volver a caminar, quizá nunca pueda volver a ponerse el uniforme, resulta especialmente duro.
La escena final con Herrmann me ha parecido probablemente una de las mejores del episodio. Después de todo lo que ha ocurrido, Herrmann sigue culpándose por lo que le pasó a Cruz y tarda demasiado en ir a verlo al hospital. Y cuando finalmente lo hace, la conversación entre ambos no necesita grandes discursos para transmitir todo lo que está pasando. Porque, en realidad, este episodio habla mucho precisamente de eso, de las consecuencias que hay tras las decisiones que todos ellos toman.
Severide también empieza esta nueva etapa teniendo que asumir una responsabilidad diferente. Ahora es capitán (¡POR FIN!) y, aunque todos sabemos que tiene experiencia de sobra, también sabemos que no es precisamente la persona que sigue las reglas. Me gusta que la serie no intente convertirlo de repente en un líder perfecto o en un sustituto de Boden, sino que plantee desde el principio que este nuevo puesto va a ser un problema para él. Y creo que puede ser una de las historias más interesantes de esta temporada, por no decir que también es una de las más esperadas.
Mientras tanto, la llegada de los nuevos probies dan ese toque de aire fresco que necesitaba la serie desde hace ya un tiempo, y sirve para recordarnos que la 51 continúa adelante. Hay caras nuevas, nuevas dinámicas y, especialmente para Stella, nuevos retos a la hora de enseñar y dirigir a quienes están empezando. Pero me ha gustado que no los hayan metido sin más, sino que ha habido un por qué detrás de esta decisión, y que no hayan utilizado a estos nuevos personajes como para hacer borrón y cuenta nueva, porque ese incendio ha estado presente durante todo el episodio. En Cruz, evidentemente, pero también en Herrmann, en Severide y en el resto del equipo. Todos han salido vivos, pero no todos han salido igual, y después de casi quince temporadas, creo que Chicago Fire funciona mejor cuando se acuerda de que sus personajes tienen memoria y cuando meten dramas coherentes y misterios interesantes.
El caso de los dos civiles que murieron durante el incendio también me ha parecido interesante porque añade otra capa al episodio. Que Cruz termine siendo señalado como responsable de esas muertes hace que Severide se implique todavía más en demostrar que su compañero no tuvo la culpa.
Me ha gustado especialmente esa parte porque no convierte el problema en una simple excusa para crear drama. Severide investiga, vuelve al lugar del incendio y termina encontrando la prueba que demuestra que el derrumbe se produjo por las condiciones del edificio y no por las decisiones de Cruz. Y de alguna manera, mezclan su lado de bombero, como su lado de investigador de incendios que es lo que venimos viendo desde hace ya algunas temporadas.
También me ha gustado mucho la llegada de Jacob Morales, no solo por ver de nuevo a Carlos Miranda (echo de menos Station 19) sino porque creo que podría dar mucho juego en la serie.
No sé exactamente cuánto tiempo se quedará, pero el hecho de que haya entrado con tanta fuerza, que tenga tantas capas el personaje y que haya ahí una historia con Violet, me genera muchísima curiosidad. Igual que esa llamada que recibe ella de Margaret Mikami.
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